«The Joshua Tree»: 35 años del disco que lanzó al estrellato a U2

8 03 2022

Cuenta la leyenda que fueron inmigrantes irlandeses quienes dieron el nombre de Joshua Tree a este peculiar árbol que crece en el desierto de Mojave tras cruzar el río Colorado. Su peculiar forma les recordó la figura del patriarca bíblico Josué pidiendo la ayuda de Dios con las manos hacia el cielo. El fotógrafo Anton Corbijn y los miembros de U2 se metieron en un autobús a mediados de diciembre de 1986 y se embarcaron en un breve viaje por carretera a través de los desolados lugares del Valle de la Muerte, Zabriskie Point y el desierto de Mojave. «Hicimos un cronograma de tres días para filmar», dice Corbijn, «y fue durante la noche del primer día de filmación que salí con Bono y le dije: hay un árbol que realmente amo y se llama Joshua Tree. Será una idea brillante tener eso en el frente y luego la banda estará en la parte de atrás”.

«Bono luego bajó a la mañana con una BibliaHabía buscado el árbol de Josué en el libro sagrado y pensó que debería ser el título para un álbum. Luego salimos ese día para buscar el árbol». Corbijn encontró lo que estaba buscando. «Sorprendentemente, encontramos este hermoso árbol que se erguía de pie en el desierto por sí solo. Este tipo de árbol suele crecer en grandes grupos, por lo que fue increíble encontrar ese solo. Nunca he visto otro árbol solo desde entonces», recuerda el fotógrafo. La banda se detuvo y pasó 20 minutos posando con él antes de que el tiempo invernal les obligara a regresar al autobús. «Hacía mucho frío y es una de las razones por las que aparecemos tan sombríos», explica The Edge.

Sólo hace falta echar un vistazo a las listas de éxito de aquel marzo de 1987 para comprobar la terrible decadencia en la que entonces había entrado la música pop. Eran las permanentes oxigenadas de Bon Jovi con «Linvin’ on a prayer» o de Europe con «The Final Countdown». O el AOR sin concesiones de Huey Lewis con «Jacob’s Laddler»…o el insoportable pop enlatado de The Jets con «You got it all»…Y fue en este contexto en el que surgió «The Joshua Tree», monumental en todos los sentidos.

«Realmente, no suena como ninguna otra cosa de su época», recordaba The Edge en un documental de 1999. Y añadía: «No viene de una mentalidad de los ochenta. Viene de un lugar completamente diferente. (…) Cuando estábamos haciendo este álbum, realmente no sentíamos que fuéramos parte de lo que estaba sucediendo en el negocio de la música en ese momento. Y nos sentíamos muy alejados de aquello». Efectivamente, lo que había detrás de aquel mágico sonido era blues, folk y góspel, pero con un barniz absolutamente contemporáneo. Si se escuchan las bases acústicas de las canciones, todo era realmente simple, casi tradicional. La visión estuvo en ensamblar ritmos primitivos con una guitarra eléctrica llena de efectos y una voz mesiánica que derramaba versos casi evangélicos.

Buena parte del éxito de aquel sonido se debió al trabajo de Daniel Lanois y Brian Eno, los productores del álbum. Ambos ya habían trabajado con U2 en su anterior disco, «The Unforgettable Fire», de 1984, que había supuesto un salto cualitativo en la capacidad de penetración de la banda y la definición de su sonido. Y un disco que permitió a los irlandeses asomarse a las puertas de América. Ahí estaba el gran salto: conquistar la tierra de Elvis. Ya lo habían advertido mucho antes bandas como Beatles, Rolling Stones o Kinks: el éxito definitivo solamente llegaba cuando Estados Unidos daba su beneplácito. Para U2, aquella era la misión.

Bono, The Edge, Brian Eno y al fondo Adam Clayton

Si bien el título y la portada del álbum evocaban el suroeste de Estados Unidos y la letra expresaba la indignación de Bono por las atrocidades contra los derechos humanos en diferentes partes del mundo y cuestiones sentimentales como el dolor o la culpa, el quinto disco de estudio de la banda se grabó en gran parte en una mansión georgiana de dos pisos ubicada en Rathfarnham, al sur de Dublín, junto a la antigua escuela de Adam Clayton. The Edge había visto la residencia mientras buscaba una casa con su entonces esposa Aislinn varios meses antes. No le convenció para vivir, aunque sí para grabar. «Decidimos que no era para nosotros, pero luego tuve la idea de que el dueño nos lo alquilaría para grabarAsí que nos instalamos en esta gran mansión georgiana antigua en las estribaciones de las montañas de Wicklow, aproximadamente a media milla de Columba’s College, de donde Adam Clayton, el bajista había sido expulsado», recordaba el guitarrista.

Era un plan que ya había dado resultado, pues U2 grabó gran parte de «The Unforgettable Fire» en el Slane Castle del condado de Meath. Con la convicción de que el nuevo lugar era mucho más inspirador que un cuarto de grabación al uso, el grupo decidió construir un estudio completamente funcional dentro de las antiguas paredes. En enero de 1986, el comedor se había convertido en una sala de control completa con grabadora y mesa de mezclas. Se quitaron las enormes puertas dobles y se reemplazaron por una mampara de vidrio que daba al elegante salón, que serviría como sala de estar. Con suelos de madera y un techo de doble altura, el espacio poseía una acústica impresionante. «Cuando escuchas ese gran sonido de batería en “The Joshua Tree”, es el sonido de esa habitación», dice Clayton, quien se compraría la casa poco después de completar la grabación.

Fue a primeros de agosto cuando U2 se trasladó a Dublín para reanudar el trabajo del álbum y comenzar la etapa de mezclas propiamente dicha. Durante esta fase de grabación, ya más intensa, el grupo comenzó a trabajar en la casa recién comprada de The Edge, situada en Melbeach, en la costa de Monkstown. La banda estaba lanzada y todavía hubo más sesiones a final de año. De hecho, en algún momento, se sugirió la posibilidad de sacar un álbum doble ante la abundancia de material. Brian Eno disuadió al grupo, con buen criterio, y les instó a seleccionar las canciones que lograran completar un álbum redondo en composiciones y unidad de sonido. Casi a contrarreloj, la última etapa fue la finalización de las mezclas en busca de un solo objetivo: una ambientación profunda. Este concepto, que podría parecer tan etéreo, encuentra su explicación al comprobar el trabajo que hicieron Eno y Lanois por llenar esos fondos instrumentales con tenues sintetizadores y distorsiones de guitarras. Algo realmente único entonces.

Daniel Lanois y Brian Eno

Para noviembre de 1986, U2 tenía lo más importante de un buen disco: las canciones y el sonido. Eran composiciones muy directas, con extraordinarias melodías y cierta épica en las letras de Bono, muy inspirado en aquel momento con la escritura de gente como Norman Mailer o Raymond Carver. El vocalista irlandés consiguió mezclar pequeños retazos costumbristas con frases que parecían salmos. El ritmo era hipnótico y las guitarras de The Edge sonaban tremendamente originales y capaces de llenar la canción por sí solas. Y también estaba esa atmósfera envolvente. Cuando el disco salió, todo el mundo se quedó de piedra.

Lo siguiente sería la conquista del mundo, incluida América. A medida que las tiendas despachaban millones de ejemplares del álbum, U2 se embarcó en una gira mundial de 111 fechas que tuvo parada obligatoria en Estados Unidos. El impresionante éxito del disco llevó al grupo a tocar en enormes estadios. Cuatro chicos frente a la inmensidad de la masaGrandes luces y un sonido extraordinario que encontraban en la megalómana teatralidad de Bono el complemento perfecto para seducir a millones de espectadoresFue entonces cuando U2 se convirtió en el grupo del momento, en una banda para la historia. Sencillos como «Where the streets have no name», «With or without you» o «Still haven’t found what i’m looking for» sonaban a todas horas en la radio mientras miles de chavales en el mundo ensayaban frente al espejo cada pose de Bono deseando algún día imitar aquel sueño: cuatro muchachos surgidos de los suburbios de Dublin habían logrado tener el planeta en sus manos.

Bono. The Joshua Tree Tour, Rotterdam 1987
Bono y Adam Clayton, Estadio Santiago Bernabeu, 15 de julio de 1987
115.000 personas en el concierto del Bernabeu




U2: «Pride» 4K

16 01 2021
Corazón de Canción: U2 – Pride (In the Name of Love) (letra en inglés y  traducción en español)

«Pride (In the Name of Love)» es el primer single del disco «The Unforgettable Fire», editado en 1984. Señalada por muchos como una de las mejores canciones de la banda durante su trayectoria. Fue dedicada a Martin Luther King.

El nuevo vídeo, remasterizado en 4K, es la actuación de una banda en el legendario local de Northside Dublin, The SFX (St. Francis Xavier Hall), se desarrolla entre escenas de los muelles de la ciudad y las icónicas torres Poolbeg en este vídeo de Donald Cammell filmado en agosto de 1984





Hace 40 años, U2 daba sus primeros pasos

22 10 2020

En medio de una escena marcada por los coletazos del período punk pero con un sonido propio que lo diferenciaba del resto de las bandas, el grupo irlandés U2 comenzaba hace 40 años a escribir su rica historia con el lanzamiento de «Boy«, su prometedor disco debut que permitía avizorar el rumbo que tomaría el rock en los años ’80.

Con letras que daban cuenta de la idiosincrasia política y social irlandesa, y con un tratamiento en la guitarra y en la voz que le otorgaba un rango distintivo; U2 empezaba a mostrar con este disco las credenciales que la convertirían en una de las bandas más importantes dentro del mainstream rockero.

Aunque para ese entonces el grupo llevaba cuatro años intentando forjar su estilo, el lanzamiento de esta placa, ocurrido el 20 de octubre de 1980, que contenía el hit «I will follow», marcaba la senda que comenzaría a recorrer el cuarteto integrado por el cantante Bono, el guitarrista The Edge, el bajista Adam Clayton y el batería Larry Mullen Jr.

En el plano sonoro, la mano del productor Steve Lillywhite resultaría clave para encontrar el equilibrio entre las sencillas y precisas bases rítmicas marcadas por el bajo y la batería; la fuerte presencia de la personal guitarra de The Edge y la expresiva voz de Bono, quien además daba indicios en sus primeras líricas de sus inquietudes humanitarias.

Todos estos ingredientes que aparecían en «Boy» posicionaban a U2 en un sitio único dentro de la escena rockera de la época que, tras la explosión punk, se debatía entre los aires lúgubres de bandas como Joy Division, Bauhaus y The Cure, el pop de sintetizadores que dominaría gran parte de los ’80, la estridencia sonora del hardcore o las experimentaciones ligadas al art-rock.

Acaso el hecho de que en el último momento desistiera de producir el disco Martin Hannett, responsable del sonido de Joy Division, y se optara por Lillywhite en su lugar, haya ayudado a que el rol del bajo y la batería tomara distancia de las propuestas más «oscuras» de la época.

Por su parte, la guitarra de The Edge, ponían énfasis sobre las cuerdas medias y agudas a través del uso de efectos de eco, se distinguía respecto a los power chords del hardcore o el toque escuálido de bandas como Talking Heads, por citar un ejemplo.

En tanto, las letras serias de Bono se alejaban de la ironía pop y llenaban de contenido político a la rebeldía punk que todavía atravesaba la escena. Además, sus dotes técnicas como cantante eran superiores a las de otros vocalistas de la época.

Con su estilo, el combo también marcaba distancia con los dos grupos más famosos de Irlanda de aquellos años: Thin Lizzy, caracterizado por un contundente hard rock; y The Pogues, que mezclaba punk clásico con sonidos tradicionales de la música popular de ese país.

El primer impacto que U2 logró con este disco también tuvo su correlato en lo referente al aspecto visual a partir de los pruritos mostrados por los mercados de Canadá y Estados Unidos para respetar la portada original, lo que derivó en una controversia no buscada por su protagonistas. Ocurre que para la tapa de «Boy» se utilizó la fotografía de un niño, hermano de un amigo de Bono, quien volvería a aparecer como modelo para la portada del disco «War«, lo que lo convertiría en un símbolo de la banda.

Sin embargo, las discográficas de Estados Unidos y Canadá argumentaron que esa imagen tenía una posible connotación pedófila, por lo que optaron por utilizar una foto distorsionada del grupo en sus respectivas ediciones.

Más allá de eso, la prensa especializada recibió en general de buena manera este debut, con críticas que destacaban su sonido «honesto y directo», como la publicada en New Musical Express; y la carga política y poética de sus letras, tal como destacaba la revista Sounds. Por su parte, Melody Maker hizo hincapié en «la inocencia juvenil y la confusión» que emanaban de esas once pistas.

«Boy» encauzaba las intenciones demostradas en el seminal EP «Three«, a la vez que marcaba el inicio de un corpus que tomaría un carácter definido en «October», «War», «The Unforgottable Fire» y, fundamentalmente, «The Joshua Tree», los discos posteriores que consagrarían a nivel mundial al grupo. Algunos de los éxitos que propagaron el sonido de U2 por todo el mundo fueron «Gloria», «Sunday bloody Sunday», «New Year´s Day», «Pride (in the name of love)», «With or without you» o «I still haven´t found what I´m looking for».

La asociación en muchos de estos casos del grupo con dos productores de fuste como Daniel Lanois y Brian Eno, y la inclusión de U2 en los carteles de grandes festivales ayudarían a terminar de catapultar al éxito a la banda, del mismo modo que su participación en proyectos solidarios como Live Aid perfilarían el perfil humanitario de Bono.

Por todo esto, y la vigencia que los irlandeses mantienen, la publicación de «Boy» aparece como un hito en tanto carta de presentación de una de las bandas más populares y relevantes en la historia del rock mundial.





U2 + AR Rahman: «Ahimsa»

27 11 2019

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U2

U2 ha lanzado «Ahimsa», un nuevo tema con el músico indio AR Rahman, su primer sencillo en dos años.

En los años transcurridos desde el lanzamiento de «Songs Of Experience», U2 ha reeditado su EP «Wide Awake In America» de 1985, junto con «Pop» de 1997, «All That You Cant Leave Behind» de 2000 más «The Unforgettable Fire» de 1984 y «How to Dismantle an Atomic Bomb» de 2004. La banda se encuentra actualmente en una gira por Nueva Zelanda realizando su LP de 1987 «The Joshua Tree» en su totalidad.





U2: ediciones especiales en vinilo

31 05 2019

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Dos lanzamientos de vinilos de color muy especiales llegan el próximo mes, lo que marca más aniversarios en el catálogo de la banda.

Celebrando el 15 aniversario de su lanzamiento, How To Dismantle An Atomic Bomb, el álbum de 2004 que nos dií «Vertigo» y «City of Blinding Lights», llega en edición limitada en vinilo rojo, con un folleto de 16 páginas con letras.

The Unforgettable Fire, 35 años después de «Pride (In The Name of Love)», «Bad» y «A Sort of Homecoming»; se lanza en vinilo de color vino de edición limitada. También con un cuadernillo de 16 páginas con letras.

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