Dave Grohl ha dicho…

14 05 2020
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Dave Grohl

Dave Grohl, cantante y guitarrista de Foo Fighters, ha reflexionado sobre la situación actual de los conciertos en una columna en el periódico The Atlantic.

Sé que exactamente dónde debería estar:  FedExField, a las afueras de Washington D.C., con mi banda, Foo Fighters, y 80.000 de nuestros mejores amigos. Íbamos a celebrar el 25º aniversario de nuestro álbum debut”, afirmó Grohl.

“Sé que aquellos de nosotros que no trabajamos en hospitales somos los que tenemos suerte, pero aún así, tengo ganas de un buen plato de rock and roll sudoroso, del que te destroza los oídos, en directo y cuanto antes. De ese que te acelera el corazón, que te mueve el cuerpo y que remueve tu alma con pasión. No hay nada como la energía y la atmósfera de la música en directo. Es la experiencia que hace que merezca la pena vivir. Es maravilloso ver a tu músico favorito en el escenario, en carne y hueso, en lugar de como una imagen de una sola dimensión brillando en tu portatil mientras te pierdes en una espiral buceando en Youtube a medianoche. Incluso nuestros superhéroes más queridos se convierten en humanos cuando están en persona“, afirma Grohl, intentando imaginar, también, cómo debió ser ver a Queen en Wembley durante el Live Aid y recordando haber visto a U2 en su “Elevation Tour”, como un fan y no como un músico.

Grohl también recordó el momento en el que Bruce Springsteen le mandó una carta escrita a mano después de acudir a un concierto de Foo Fighters. “Recibí una carta de Bruce, escrita a mano en un hotel, donde me lo explicó todo claramente. ‘Cuando miras a la audiencia, deberías verte reflejado en ellos, justo como ellos se ven reflejados en ti‘”.

“No es por presumir, pero llevo 25 años teniendo el mejor asiento en nuestros conciertos porque puedo veros a vosotros. Os veo apretados contra las frías vallas de hierro. Os veo haciendo como que tocáis la batería con vuestras canciones favoritas. Os veo levantaros entre la audiencia y que os lleven hasta el escenario en una gloriosa ola para volver después a su sudoroso recibimiento. Veo vuestros carteles hechos en casa y vuestras camisetas antiguas. Escucho a tu hija reír y tus gritos, te veo llorando de emoción. Te he visto bostezar (sí, a ti) y te he visto desmayarte borracho en tu sitio. Te he visto aguantando vientos huracanados, un calor insportable, temperaturas bajo cero. He visto como algunos de vosotros os habéis hecho mayores y habéis tenido hijos. Os veo llevarlos a los conciertos sobre vuestros hombros, con cascos protectores en sus orejas. Y casa noche, cuando le digo a nuestro ingeniero de luces que os ilumine, lo hago porque necesito que el cuarto encoja y unirme a vosotros bajo el brillo fluorescente”.

“En el mundo de hoy en día, con el miedo, la incomodidad y la distancia social, es difícil imaginar compartir experiencias como esas de nuevo. No sé cuándo será seguro volver a cantar codo con codo desde el fondo de tus pulmones, con los corazones acelerados, los cuerpos moviéndose y las almas repletas de vida. Pero sé que lo haremos de nuevo porque es algo que tiene que suceder. No es una opción. Somos humanos. Necesitamos momentos para asegurarnos de que no estamos solos. De que somos entendidos. De que somos imperfectos. Y, lo más importante, de que nos necesitamos los unos a los otros”.

“He compartido mi música, mis palabras y mi vida con la gente que ha venido a nuestros conciertos. Ellos han compartido sus voces conmmigo. Sin esa audiencia, esa sudorosa y ruidosa audiencia, mis canciones serían solo sonidos. Pero juntos, somos los instrumentos de una catedral sonora, una que construimos juntos cada noche. Una que, seguro, volveremos a construir”. 

 

Sé responsable. Sigue tocando. Volveremos a abrazarnos.


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