Actualizado (2): La historia se repite, Chris Cornell se suicidó

19 05 2017

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Chris Cornell, fundador de Soundgarden, ha muerto dos décadas y media después del momento en el que vivió en la espuma de los días. Según han confirmado fuentes médicas del condado de Wayne, Cornell se  pudo haber ahorcado en el baño de la habitación de su hotel, donde fue encontrado su cuerpo después del concierto con la banda.

¿Cómo recordar a Soundgarden? Estuvieron en el lugar adecuado, en el momento justo, con el equipaje perfecto. Estuvieron antes, de hecho. Soudgarden ya era un grupo relevante antes de que Nirvana rompiera el cascarón. Eran de Seattle y tocaban un rock áspero y un poco barroco en su puesta en escena, de inspiración setentera y agraciado con la voz de Cornell, casi un tenor de capacidad insólita para su género. También con su carisma y su historia personal: Cornell era un muchacho atormentado con un historial de depresiones y comportamientos asociales. El tipo de héroe que requerían los años 90.

La fórmula era sencilla pero intensa, bendecida por la edad de oro de la MTV, la cultura de los videoclips y el renacer de los grandes festivales. “Badmotorfinger”, su disco de 1990, rozó las puertas del cielo. “Superunknown”, de 1994, dio ya de pleno con el espíritu del momento, aquello que se llamaba grunge, con canciones como “Spoonman” y “Black hole sun”. ¿Dónde quedan Soundgarden en la memoria de aquellos años? Por entonces, cualquier aficionado hubiera dicho que primero iba Nirvana, después Pearl Jam y, en el tercer escalón del podio, Soundgarden. El tiempo no ha tratado del todo mal a ninguno de los tres grupos.

Cuando la década de los 90 entró en su segunda mitad, el momento de gracia de aquella generación empezó a apagarse. Soundgarden se separó en 1997, pero Cornell aún tuvo momentos relevantes en la música. Ocurrió en 2001, cuando el cantante se reunió con los náufragos de Rage against The Machine (todos menos Zack de la Rocha) y formó Audioslave. En resumen, su plan consistía en tomar el sonido de RATM y enriquecerlo con el carisma de su propia voz que, a su vez, entraba así en el siglo XXI con una propuesta más contemporánea, menos masticada. La fórmula funcionó durante años, con buenas ventas, aunque no duró mucho.

Audioslave se separó en 2007 y Cornell retomó una carrera en solitario que había iniciado una década antes, publicando varios discos después de interpretar el tema principal de una película de James Bond, Casino Royale (2006). Pero para una generación, nunca dejó de ser la voz de Soundgarden.

La banda, por cierto, se había reunido en los últimos años, ya como un auto-homenaje. Soundgarden daba conciertos por Estados Unidos con la excusa de los 25 años que han pasado desde “Badmotorfinger”. Fue ése el motivo que llevó a Cornell hasta el Fox Theatre en el que iba a ser su último concierto.


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